NOCHE DE GRADUACIÓN SANGRIENTA… Y DESASTROSA

   -¡NOOO…! Yo no quería trabajar en esta cinta…

   Qué problema cuando te encasillan, en cuanto llego al club de video sale el muchacho que atiende recomendándome estoy y aquello. Generalmente se ven tan sonreídos y satisfechos de estar al día sobre lo que le gusta al cliente, que uno se siente algo forzado a tomar como buena la indicación. Recuerdo que eso me pasó una vez con una película de horror, It, y resultó una de las mejores en el género, así que de cierta manera uno se siente tentado a oírle las recomendaciones. De hecho también me recomendaron Los Testigos y Equilibrio, y aunque los títulos nada me decían, resultaron tremendas películas. Así que me llevé, el lunes pasado, NOCHE DE GRADUACIÓN SANGRIENTA.

   Como comenté, soy fan de lo truculento, de los monstruos, demonios y zombis, sobre todo de estos últimos, nunca te dejan mal parado. Películas como Saw y Hostel uno las mira por insólitas, y hasta ingeniosas, porque… algo de cruel hay en todos nosotros, y mirar esas escenas, aunque nos provoquen repulsión, temor (de que algo así ocurra realmente), y hasta críticas a un cine tan mercantilista y amarillista, nos permite dejar salir el asesino en serie que llevamos por dentro con relativa seguridad. Por alguna razón sicológica, uno comienza a ver el filme por diversión y  después sufre, totalmente identificado con los torpes, insensatos y necios protagonistas, quienes no pueden demostrar menos sentido común. Casi extraña que no los hubieran matado antes. A uno le dan ganas de gritar: no, vete; no saques la cabeza por esa ventana; ¡detrás de ti, maricón! Lo de los zombis es cumbre, se está en un lugar lleno de ellos y siempre hay alguien que se separa al ver a una persona correr a lo lejos entrando en un depósito oscuro, atestado de cachivaches; inquieto ya, con el arma lista… lo vemos caminar de espaldas para salir de ahí. Eso es clásico, personalmente boto aire y me digo “muérete, te lo mereces por pendejo”. Y lo matan, claro.

   Pero NOCHE DE GRADUACIÓN SANGRIENTA no tenía nada de esto. El título mismo, tan directamente llamativo, debió advertirme que era una porquería de película. Y que me perdonen los realizadores y los actores que debieron hacer su mejor esfuerzo en ella, aunque al final les salió esa mamarrachada. El principio pinta bien, una joven encuentra al hermano y al papá muertos, corre a su cuarto (no a la calle por ayuda, gritando como loca en carretera) y se oculta cuando alguien llega y presencia otro brutal crimen. No se trataba de Jason o Freddy, es de suponer que alguien medianamente enterado de su existencia allí, mientras mataba, pudo atacarlo, pero ella no. Se trataba de una estudiante de quien un profesor se obsesiona y quiere tenerla únicamente para él y mata a todos los intermediarios. Algo hasta… muy humano. Lo capturan y lo encierran. Es allí donde arranca el filme.

   La joven vive con otra gente, y el día de su graduación del colegio llega un policía a decirle que el loco escapó. Hay gritos y tensiones, pero a mi manera de ver era muy burdo. No hubo intriga ni suspenso. No se inventó una trama donde ella recibiera anónimos o llamadas amenazantes, algo que te obligara a pensar: “Tal vez sea otra persona que la odia, y que la ataca utilizando la imagen del loco como escudo”; algo, un misterio que permitiera un recoveco extraño a mitad de trama. Pero aquí no se molestaron en incluir una sorpresa, era él, ese loco. No dicen como el demente escapó de un sanatorio de máxima seguridad, nos niegan el placer de ver a Michael Mayer matando de forma brutal e ingrata, a quienes lo cuidan en el hospital. Tal vez se disfrazó de enfermera como el Guasón, o se metió en medio de las ropas sucias. Pero nada sabemos.

   La policía quiere que la chica actúe normal, usarla como carnada, y ella gime que es su graduación y quiere asistir. Encontramos al novio bonitico, la amiga bella con el novio atleta, la otra amiga que es más mundana y el novio con quien tiene conflictos existenciales. Lo normal, incluso la competencia de este grupito con otro, de chicas más hermosas y odiosas que desean, por sobre todas las cosas, ser reinas de la graduación. Y lo exponían como una necesidad vital, como si de misses se tratara, debían ser las reinas o sus vidas quedarían arruinadas, no lo dijeron pero se daba a entender. Era un trama idiota totalmente, el enfrentamiento cliché entre el grupo de los chéveres y los no tan chévere, como cuando las viejas y graciosas películas de PORKI’S, que al menos eran buenas. Algo así también se vio en Alíen VS Depredador dos, cuando el chico pobre (pero bien parecido) reparte pizza es atacado por los atletas chéveres, por… la chica más bonita. ¡No mejora nada el enfermo! Y eso que Estados Unidos está a punto de tener, por fin, un presidente de raza negra. El grupo de jóvenes era como la trama misma, lineal, no había una chica que temiera sobre su sexualidad, no estaba el atleta que se inyectara algo, ni el silente estudiante que padeciera una enfermedad terminal que salvara la situación al final; como ocurría por ejemplo con los jóvenes en las viejas películas de VIERNES 13, quienes parecían más reales.

   ¿Cómo transcurre la película? Todos van a un hotel a celebrar el fin de curso, el asesino, con una pinta increíble de atolondrado y enfermo, pide una habitación, paga y se la dan (imaginamos, que no lo dicen, que mató a alguien y le robó la tarjeta). Allí va asesinando a una serie de personas y no sabemos muy bien por qué, tal vez hacia falta para mantener el interés hasta que llegara el sensacional y explosivo enfrentamiento final entre la chica y él (¡ja!). Y eso también molesta, va a matar y la puerta se cierra tras él, se oyen gritos, pero nada más (eso fue lo que más me arrechó). Nadie parece darse cuenta de que algunos ya no están, y quienes sí, al ir por ellos, mueren también. Y créame, ninguno de los asesinatos valió la pena. Algo de interés surge cuando la amiga, la que quiere ser reina del baile, mira al tipo en el pasillo y termina reconociéndolo, ¡ella dará la alarma! Se separa del novio (¡¡¡sabiendo que hay un loco peligroso por allí, y que este la vio!!!) y corre a buscar a la amiga. Lo que sigue da dolor de estómago. El tipo la ve, y ella a él. Ella corre y termina en un deposito donde no hay nadie, oscuro, con muchos peroles (de haber aparecido un zombi habría estado mejor), y el tipo la mata. Seguro se sorprendieron, ¿verdad? En fin, la heroína lo ve, grita, corre, se le escapa. El tipo se le escurre a la policía. La casa de ella es vigilada por dos policías, en un momento dado ella despierta esa noche en brazos del novio que se quedó a protegerla, no ve a los policías abajo (están muertos) y al llamar al novio este también. Ahí me dije que ya era el colmo, ¿por qué el asesino imbécil no la atrapó de una vez?

   Hay otra escaramuza y correderas. Lo usual. Y al tipo, créanlo o no, lo… Bueno vean la película si no me creen, seguro se sorprenderán. De verdad que fue algo fatal desde mi modesto punto de vista, tal vez era una joya en cuanto a fotografía, iluminación y sonido, pero de eso no sé nada. Yo busqué en Internet para ver si no era una película vieja de hace treinta años reeditada, pero no. Lamento ser duro con el trabajo de otros, pero una cinta como esta es muy peligrosa: ¿qué habría pasado si invito a una amiga al cine y presenciamos esto? Mínimo un derrame cerebral de la rabia.

Julio César.

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