EL OBSEQUIO

   -Tengo algo para ti.

   Siempre te preguntas por qué sonrío tanto. Sé que a veces te inquietas cuando te miro y no sabes por qué. Desde que te conocí mi vida es otra, ya no soy dueño de mi ser. Esto me asusta pero también me hace inmensamente dichoso. Cuando estamos sentados a la luz y calor de la hoguera, compartiendo alimentos e historias, sé que el tiempo se detiene y un instante dura eternamente, y soy feliz. Ahora sé que en esta vida puede haber amor. Y para mí el amor tiene un nombre, tu nombre. Por eso sonrío, por este maravilloso secreto que me llena de alegría, de ganas de vivir, de dormir y soñar, de despertar y fantasear con la vida que puede ser. Sé paciente conmigo, un día, una noche, te lo diré; quemaré mis naves y mi destino en tus manos quedará. Nada poseo, sólo esto, sólo mi vida puedo dar, y tuya ya es. Trátala con cuidado, es todo lo que tengo.

Julio César.

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